Ahora comienzo a pensar en él no de la manera dolorosa, sino de la manera en que me alegra amarlo. Me alegra que mi corazón sea capaz de sentir un amor tan puro y tan grande por alguien. Que no esté lleno de egoísmo y pueda dar y entregar mi alma y mi ser.
Recordar es volver a vivir, y recordar cada pequeño momento que hicimos los dos, cada minuto que engrandecimos, que llenamos de amor y pasión. Por eso estoy feliz de amar, de recordar que valió la pena todo lo que pasó, lo que nos faltó, porque vale más la pena que lo haya amado a no haber arriesgado nada.
Y recuerdo todo lo marvilloso y tierno que fue y cuanto me duele amar. Me duele pero quisiera explotar de felicidad. Explotar porque el amor que por él siento no será igual por nadie más. Por cada beso robado que inocentemente lo hiso especial. Por su cálida mano en mi cintura y su manera de acariciar. Por todos los primer besos y por hacerme saber que soy especial.
No se repetirá, por lo menos ya no con esta intesidad porque él está con ella y yo vivo con él; maldita geografía que se empeña en separarnos; pero me llevo la más dulce experiencia de mi amor. Dolerá cuando lo vea y todavía quedan más lágrimas por derramar, pero agradezco por esos instantes y por hacerme vivir. Por hacerme sentir su mujer, su mujer y de nadie más.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home