Y yo sé que en verdad me quiso. Lo escuché decir te amo. Lo escuché de su boca con la claridad de su voz. Cuando lo abrazé y acaricié con mis dedos su pecho desnudo pude oír un lejano "te amo". Lejano, pero mío. Profundo, tierno, verdadero. Nada quedó mejor que el silencio como respuesta y nos seguimos amando. Su boca besando mi boca, mordiendo mis labios, llegando a mi cuello. Mis manos incapaces de tocar su cuerpo tan bello, tan dulce, aromático. Sus brazos, su espalda, sus piernas, su sexo. Todo era delicado, perfecto e imperfecto. Un hombre, un dios, un diablo, un ángel. Pureza y maldad.
Mi boca besando su cuerpo y tocando su espalda. Demasiados besos, demasiada embriaguez...

0 Comments:
Post a Comment
<< Home