Carta a un íntimo desconocido
No sé que quiero escribir. No sé que quiero de él. Sólo sé que me siento rara, que necesito un poco de espacio, un poco de lágrimas, de dolor, de sabor a tristeza y melancolía. Culpabilidad. Culpable por una vez más soñar, sentir que puede sentir; que no soy nada más un cuerpo y que puedo inspirar más que deseo.Culpable por confundirlo con otra persona, por confundirlo conmigo misma, con un sentimiento capaz de llenar y cambiar, como sólo yo sé hacerlo: como he aprendido a hacerlo.
Me equivoqué. Me equivoqué por dejar que tocara no sólo mi cuerpo sino que se adentrara en mí. Me equivoqué por no saber cómo hacerlo. No sé cómo deshacerlo, cómo deshacer mi pensamiento, mis ideas y mis sueños.
Me mintió, y es lo que más odio: las mentiras. Tres, cuatro o cinco sencillas palabras. Palabras que pueden romper, unir, que pueden controlar el mundo. Yo sólo quiero la verdad, quiero oír lo que temo, pero que sin embargo sé. Lo sé y a veces prefiero escuchar, prefiero que me engañen y que me dejen caer. Mas dentro de mí sigo desenado oír la verdad, escuchar lo que soy para esa persona y lo que no puedo cambiar. Sorda, sorda soy y sin embargo puedo escucha los sonidos del mundo.
No lo quiero, es obvio que no lo quiero. ¿Qué es lo que quiero lograr? Sé que no lo puedo ni debo querer. Pero duele, lastima su indiferencia, la manera de tocarme, de apretarme, de besarme para después soltarme sin hablar palabra. Lastima la manera en que lo haces sentir, de poder complacerlo y sin embargo, no servir para nada más que eso.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home